Ready Player One - reseña de la película de Steven Spielberg

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Alejandra Rangel
@alejandrarangel
Autor y referencias

Colin Firth en Kingsman repite a menudo que los modales definen al hombre: si pudiéramos trasponer este concepto a la obra de Steven Spielberg en Ready Player One, tendrías el juicio más conciso del mundo.

La adaptación cinematográfica de la novela de 2010 del mismo nombre de Ernest Cline (también guionista junto con Zak Penn) tiene más de una carga: Spielberg debe mantener su fama, y ​​la película debe satisfacer a los fanáticos de la novela, que consta de varios jugadores.



La historia está ambientada en 2045: Wade (Tye Sheridan) es un niño que vive en un mundo que solo aspira a sobrevivir, formado por casas hacinadas, pobreza y miseria. El único refugio es OASIS, un mundo virtual creado por James Halliday (Marcos Rylance), casi un sustituto de la vida cotidiana. Cuando Halliday, tras su muerte, deje desafíos por completar con todo el mundo del juego en juego, Wade intentará completarlos de todas las formas posibles, pero encontrándose frente al terrible Nolan Sorrento y su IOI, una empresa que quiere para hacer del mundo del juego un lugar para ganar más dinero. También aparecen en el elenco Simon Pegg (Ogden Morrow), Olivia Cooke (Samantha Cook) e TJ Miller (i-R0k)

Con 2 horas y 20 minutos, Listo Un Jugador te abrumará en un viaje lleno de matices: el amor, el odio y la ira son solo algunos de los colores del espectro emocional que la película de Spielberg dispara en la pantalla. La historia encuentra una composición casi anacrónica, basando todo en una búsqueda del tesoro con implicaciones inesperadas: por otro lado también podríamos hablar de una aventura de unos chicos, pero los temas que toca, entre una escena de acción y una broma lista para romper el tensión, son serios y profundos. En resumen, como solo Steven Spielberg habría podido hacer y como Ernest Cline pudo contar en sus páginas, Listo Un Jugador encuentra el espacio para la acción, la aventura, los sentimientos y la moral, lanzando un mensaje muy importante, probablemente para ser metabolizado según las experiencias vividas por el espectador, pero sin duda de alto impacto.



La magia de esta película encuentra su esencia precisamente en su anacronismo: Listo Un Jugador No es una película inspirada en los años 80: aunque la película está salpicada de citas dispersas, desde videojuegos recientes hasta culto de los últimos 30 años, es difícil detenerse y mirar, principalmente porque no van a catalizar la atención, pero arriba. todo porque la trama te llevará a interesarte únicamente por la historia de Wade y sus compañeros. Es aquí donde los extras, el susto y el delirio de quienes con el tráiler ya gritaron la famosa movida comercial de dos palabras, se convierten en cambio en un medio de comunicación, un medio para ser utilizado que lleva mensajes importantes como la importancia de la vida y las relaciones: muchas veces, para llegar a una isla del tesoro, el destino no es tan importante como el viaje y lo que enseña, e Listo Un Jugador se erige como un manifiesto de este concepto. Ningún director podría haber transformado un libro tan impresionante en una película igualmente importante, una que quedará fija en la filmoteca que debe haber visto al menos una vez en su vida.

Técnicamente hablando, el marcado desapego que se crea entre los dos mundos es superlativo: un mundo real sucio, miserable e incoloro contrasta con un mundo virtual colorido, divertido y espectacular. Pero como el mundo real esconde valores reales por descubrir, el mundo virtual puede tener más problemas de los esperados. Problemas que en cambio respecto al CGI no se manifiestan en absoluto, especialmente en la replicación de los distintos personajes conocidos en el mundo de los videojuegos. Recoge la batuta de John Williams, comprometido con The Post, Alan Silvestri de Back to the Future, Avengers y Cast Away: su banda sonora, combinada con las pistas elegidas para contar las distintas escenas (especialmente acción), pegarán tus oídos a la pantalla, involucrándote de una manera más profunda y envolvente.




Overwatch, Halo, The Iron Giant, el DeLorean de regreso al futuro, King Kong, Atari, Space Invaders: en definitiva, la película puede parecer a primera vista una enciclopedia de citas. Sin embargo, ni Ernest Cline cuando citó a Blade Runner en el Almanaque de Anorak, ni Spielberg cuando arroja a la pantalla un centenar de personajes famosos del panorama de los videojuegos, se ven devorados por este peso: al contrario, resisten el golpe, mostrando cómo la conciencia de lo que quieres contar y la inteligencia de saber gestionarlo sacan lo mejor del resto. Entonces no, no es una película comercial, ni un conglomerado de citas: es una película fiel a su autor, a su concepto original y al mundo que cuenta.


Se debe hacer una pequeña excursión para el discurso del videojuego: Listo Un Jugador es la mejor película moderna para rendir homenaje a los videojuegos más queridos: se jacta de ello, sin embargo, establece bien el listón entre la realidad y la fantasía. El mundo real de hoy está hecho de excesos, y Spielberg lo enfatiza constantemente, recordando a las personas los valores que deben mantenerse vivos en su ser, ya sea que se vivan en el mundo real o en el mundo virtual.

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