Bridgerton - Revisión de la nueva serie original de Netflix

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Alejandra Rangel
@alejandrarangel
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Si alguien no supo pasar los días de Navidad, obligado a quedarse en casa entre zonas naranjas o rojas, aquí acuden al rescate. Netflix con una nueva producción original firmada nada menos que Shonda Rhimes y producido por su casa de producción Shondaland, que ya ha producido productos como Anatomía de Grey, EscándaloLas reglas del crimen perfecto. Shonda Rhimes acaba de aterrizar en la plataforma de transmisión con el primero de ocho trabajos planificados (a un costo de ciento cincuenta millones de dólares), basados ​​en la serie de novelas más vendida de Julia Quinn. Hablemos de Bridgerton, una temporada de ocho episodios de una hora cada uno, de los que hicimos una vista previa.



La mirada de la alta sociedad

Londres, comienzo ochocientos y parece extraño no estar en el reinado de Isabel II. Estamos en el período de la regencia de Príncipe de Galles, regente del padre, Rey Jorge III y más tarde en el futuro Rey Jorge IV. Una era próspera paraInglaterra, lleno de espléndidos momentos históricos. La alta sociedad está más viva y rica que nunca; fastuosos almuerzos, cenas y banquetes se alternan con fastuosas fiestas, que la serie representa hasta el enésimo grado sin importar los gastos. La de los Bridgerton es una de las familias más destacadas del momento, sobre todo al inicio de la temporada de bodas, que enseguida descubriremos que se combina mayoritariamente en la mesa. El vástago de la familia numerosa, segundo nacido pero mujer mayor, Daphne Bridgerton, se ve obligada a su pesar a entrar en sociedad y es deseada por mucho más que un hombre, a menudo de forma no correspondida. También está condicionado por las elecciones del resto de la familia, especialmente del hermano mayor. Antonio. Para subir la apuesta y encontrar al pretendiente adecuado, Daphne decide entablar uno astuto con Simon Basset, la Duque de hastings. Fingirán un acercamiento sentimental para hacer que Daphne sea aún más deseable a los ojos de la sociedad y encontrar una buena pareja para ella y su familia. Todo se vuelve animado y menos banal por la intervención del fantasma. Dama Whistledown, que escuchamos desde el principio como una voz en off. Es autora de una revista sensacionalista muy popular en la sociedad, que cuenta todos los chismes posibles de la Corte y que logra cambiar el destino de la propia empresa.



Como se mencionó, la riqueza, la pompa, las bodas, los negocios, los intereses, incluso la presencia de reina en persona. Sí, seguimos hablando de las banalidades habituales de la Corte que ya hemos visto en decenas y decenas de otras obras entre películas y series de televisión. Por otro lado, si quieres hablar sobre las familias ricas y la Inglaterra del siglo XIX sin dejar de ser fiel, solo puedes hablar de esto. La serie lo hace muy bien, casi siempre sin aburrir, que no es poca cosa. Los episodios son largos, como dicta la mala moda del momento, pero casi siempre llegas al final sin sentir sueño. Sera que las subparcelas son muchas e interesantes, será el misterio de la identidad de Lady Whistledown o la curiosidad que puede dar una escenografía y un vestuario tan objetivamente perfectos, pero no es tan difícil dejarse llevar de un episodio a otro, aunque no seas un apasionado del género. Quizás porque Descubriremos que en medio del honor, el prestigio de la familia y los habituales tópicos anacrónicos que nos han contado millones de veces, también hay más.

El habla es mejor que la guerra

En primer lugar, poder de la mujer. Y bueno, agreguemos más banalidad, aparentemente. Aclaremos de inmediato: un producto de televisión no se vuelve automáticamente hermoso si muestra cuán fuerte y poderosa es la parte femenina de la sociedad. Dejemos de pensar en el hecho de que una u otra parte necesita más tiempo en televisión para contarse. Las historias tienen que moverse libremente, punto. Pero, por una vez, es realmente diferente aquí, porque el personaje principal es una mujer, pero eso no es lo que destaca. Lady Whistledown es la verdadera protagonista de la serie, porque con sus palabras en su revista, bien pensadas y bien ubicadas, indirectamente logra mover los hilos de toda una sociedad. Demuestra cuál es el fuerza real de la humanidad, la de contraseña, y en un instante estalla cientos de años de teorías y guerras.



Luego viene la vida de la Corte, que por una vez conocemos gracias a la vida cotidiana y no a las guerras. Entre los poderosos no se habla de cómo conquistar ni a quién matar, sino con quién casarse. Quizás para algunos hará que la trama sea menos interesante, pero si intentas entender algo histórico o si simplemente quieres ver cómo era la vida en ese momento (asumiendo que solo puedes ver la vida de los ricos), esta serie es prácticamente Perfecto. Algunas reflexiones son, pues, casi espontáneas, sobre el papel del hombre y la mujer en la sociedad, sobre el papel de la nobleza en general, sobre la filosofía de la época, etc. O simplemente puede disfrutar de una historia bien pensada. No faltan los toques de inspiración y genio de Shonda Rhimes agregados aquí y allá en la historia. La ausencia total de racismo hacia personajes no exactamente originarios de la Inglaterra de la época es inmediatamente evidente. Luego, elección deliberada de representar algo que no es fiel, pero ¿por qué considerar esto un error? ¿No es esa la mejor manera de combatir el racismo, de mostrar una sociedad que precede a la nuestra no racista? Después de todo, bastaría con contar las historias de los antiguos romanos. Luego, Bad Guy di Billie Eilish tocado por un grupo de cuerdas durante una noche en la corte… brillante.


Bridgerton, la serie de Navidad

Buena actuación, aunque a veces se torna incómoda debido a los diálogos pomposos, pero sabemos bien cómo solía hablar la gente alguna vez. Julie Andrews, famoso por Mary PoppinsTodos juntos apasionadamente, es el nombre más conocido, pero aparece en la versión original solo como una voz en off (Lady Whistledown). La protagonista Daphne es interpretada por Phoebe Dynevor, mientras que Simon Basset es Página de Regé-Jean. La dirección y fotografía van desde la normalidad absoluta hasta las grandes actuaciones, bastante típicas de una racha de ocho horas. Agradable, pero a menudo demasiado presente, el colonna sonora, compuesto mayoritariamente por piezas clásicas adecuadas a la época. Como ya se mencionó, mención especial para maquillaje, ropa y conjuntos. En conclusión, Bridgerton es, en definitiva, una serie que aún es nueva en la escena histórica del “vestuario” de Netflix y, aunque no representa el triunfo de la originalidad, es una buena serie que puede entretener durante la Navidad.


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