Black Mirror: Bandersnatch - Revisión de la primera película interactiva de Netflix

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Valery Aloyants
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"¡No abras la puerta!", "¡¿Qué estás haciendo ?!" o "¡Dispara!" estas son solo algunas de las frases que automáticamente se encuentra uno mismo diciendo quién ve una película en el cine o en casa, o viendo una serie de televisión. Quieres por esto y por mil razones más, los productos "cross-media" se han convertido en una realidad consolidada, donde los videojuegos intentan comportarse como un libro o una película, y ahora, incluso al revés. Black Mirror: Bandersnatch es la primera película interactiva que aparece en la plataforma de transmisión más famosa del mundo, Netflix, y nos coloca frente a un medio casi completamente nuevo, que busca crear no solo interacción para dar forma a la continuación de una historia, sino en algunos casos rompiendo con fuerza la cuarta pared con intercambios sensibles dirigidos al espectador. En la dirección que encontramos David Slade, quien en el pasado tuvo la oportunidad de dirigir un episodio de la serie distópica original de la plataforma.



Black Mirror: Bandersnatch, aunque se haya desviado desde un punto de vista técnico, forma parte en todos los aspectos del universo que hemos llegado a conocer, así como los temas tratados están fuertemente ligados a la tecnología (pasada o presente). Inspirada en parte en hechos reales (como el desarrollo de un videojuego nunca publicado con el nombre, precisamente, Bandersnatch) y otros totalmente ficticios, esta película interactiva ve como protagonista. Stefan Butler, un joven desarrollador "hogareño" que se enfrenta a la creación de un videojuego futurista para la época.

Multiverso

Verano de 1984. La historia se desarrolla en una ciudad indefinida de Inglaterra, y el protagonista de nuestras historias está lidiando con bandersnatch, un libro de juego escrito por el escritor (que realmente no existía) Jerome F. Davies, famoso no solo por sus obras visionarias, sino también por el macabro trasfondo del que no te contaremos. Como se anticipó, a partir de este trabajo Stefan está creando un videojuego que permitirá, al igual que en el libro, tomar decisiones y así construir su propia historia. Después de una primera parte bastante lineal de la película y un par de elecciones casi completamente irrelevantes en el transcurso de la trama, la línea narrativa principal comenzará a desmoronarse, lo que reservará muchas sorpresas.



Depende de nosotros elegir cómo continuar la historia. simplemente seleccionando la acción a realizar a Stefan con nuestro mando a distancia (o ratón). Sin embargo, la cuestión de elegir, en cierto sentido, sigue siendo completamente ficticia: con una obra bastante particular, de hecho, algunas elecciones que haremos (aunque no sean exactamente obvias) nos llevarán a la conclusión inmediata de la película y a ver algunas de las distintas terminaciones disponibles. Sin embargo, una vez que se desbloquea un final, la película no terminará y se nos dará "la oportunidad" de comenzar desde un cierto punto de la historia y cambiar una de nuestras opciones partiendo de una encrucijada precisa y afrontando así "qué hubiera pasado si". Solo una vez que hayamos visto todos los finales en su totalidad, llegaremos a los créditos reales.

Aunque esto parezca obvio, y en ocasiones tendremos la sensación palpable de decidir el destino del chico, será cualquier cosa menos esto. El concepto principal de Black Mirror: Bandersnatch se destaca en torno a la multitud de universos paralelos que conviven al mismo tiempo, y donde cada elección individual hecha de forma diferente ha abierto posibilidades particulares en cada uno de ellos. Vivir la película y tomar nuestras decisiones examinando todas las diversas posibilidades, solo veremos lo que hubiera pasado en cada una de estas realidades individuales.

Aunque de una forma confusa y no siempre clara, en general el sistema funciona bien, liberando en algunos casos algunas golosinas particulares: por ejemplo, si revivimos la misma escena por segunda vez, incluso los propios personajes no lo experimentarán por primera vez (como el espectador) y, en consecuencia, ellos también tendrán sensaciones particulares o vivirán e interactuarán en los distintos diálogos de forma diferente. "Lo siento, ¿nos conocemos?"



La cuarta pared

La duración de Black Mirror: Bandersnatch es buena (que en mi experiencia resultó ser de 90 minutos, lo que me permitió explorar los distintos finales, pero no todas las escenas), pero la estructura se tambalea en algunos casos. La interpretación de los actores individuales fue discreta, pero ninguno gritó un milagro. Estos últimos factores, sin embargo, subrayan que más que un culto, esta primera película interactiva estaba destinada a funcionar como una especie de prueba, también reforzado por el tema tratado que contempla recorridos mentales y diversas posibilidades “jugar en casa”.


Una de las peculiaridades que se da en diversas ocasiones, y que probablemente involucra y emociona al espectador, es la brutal demolición del cuarto muro, una interacción directa con el intérprete que en un par de casos haré que nos convirtamos en personajes reales de la película. El mayor consejo que podemos darte es que veas la película y todos los finales a la vez, porque la imagen general que se creará dentro de tu mente es muy fascinante, sobre todo si ya estás acostumbrado a este tipo de dinámicas. Gracias a los videojuegos de esta generación que utilizan "la mecánica del efecto mariposa".


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